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jueves, 19 de marzo de 2009

Hasta aqui llegué

Pues bien, siguiendo con la historia, os diré que no era capaz de llevar a los niños al colegio, no iba a trabajar pero el reposo no soluciono nada, creo que lo empeoró.
En eso momentos el mundo se me caía encima, todo era doloroso, dolor y mas dolor. No veía salida por ningún sitio, no tenia a nadie que me ayudara, toda la familia de mi marido estaba a 350Km de
aquel pueblo, yo no tengo familia, por tanto solo podía contar con ellos, pero no iban a venir, así que tomamos una decisión, no se si acertada, pero recogimos nuestras cosas y nos vinimos aquí, a Cardedeu, un pueblo grande, cerca de Barcelona. Creí que aquí encontraríamos apoyo, ayuda, o llamale como quieras, pero no fue del todo así, no es que no me ayudaran, tampoco lo quería pedir, lo que pasa es que cada uno tiene su vida hecha y no iban a meterme en sus vidas sin mas.
Pero aunque ellos no cambiaron sus vidas yo si que lo hice,estaba cansada de compadecerme, tenia que tomar la decisión de ganar esa batalla, mis hijos me necesitaban y no sabia lo que mi marido podría aguantar en aquella situación. Y tome la decisión de mi vida, la que me llevaría donde estoy ahora y no a la de una gran depresiva inaguantable, sola y sin amigos.

martes, 17 de marzo de 2009

Y seguimos

Aquello iba de mal en peor, los dolores se agudizaban día a día, se me caían las cosas de las manos de lo que me dolían las muñecas y los codos, no podía levantar los brazos. Peinarme era un suplicio, lavarme la cabeza era una tortura, estaba cansada a todas horas, no podía dormir, me quedaba dormida de puro agotamiento, pero me despertaba en una hora porque las sabanas o el pijama me hacia daño. Mi vida matrimonial se deterioraba, cada día mas, por muy comprensivo que mi marido se mostrara yo veía que no entendía nada. Eso me martirizaba, los médicos acabaron por darme cócteles de medicamentos que no hacían remitir el dolor, me di cuenta que una de las pastillas era un antidepresivo y me enfade mucho, yo no estaba depresiva, aquello era real, yo no me imaginaba los dolores, la depresión la cogí por la impotencia de que no me solucionaban nada. Mis hijos hacían que yo me levantara todos los días, que tubería por que vivir. Llego un punto en el que no podía mas y cogí la baja medica por lo que la empresa en la que trabajaba tardo solo un par de manas en despedirme, y allí fue cuando toque fondo. Ya nada podía ir peor.